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Siempre hay un momento en la vida de los hombres en que se plantean la misma pregunta ¿Estamos solos en ese universo? Hay algo allí afuera, y nos observa. Pero... ¿Quieren la verdad, amigos? ¿Es eso lo que realmente quieren? Déjenme hacerles una pregunta primero: ¿Acaso pueden ustedes resistir la verdad?

17.6.09

TRIPULANTES DE UN OVNI PERSIGUEN A UN CAMIONERO EN ENTRE RIOS

Es muy conocida la actividad de OVNIS en la zona de la Mesopotamia argentina, especialmente en Entre Ríos. Cientos de avistamiento de aparatos y humanoides se acumulan cada años en dicha zona. Hacia allí se dirigió John Van Allon a fin de recabar informes de primera mano.
Estando en Concordia, coqueta ciudad de la provincia mencionada, hablando con gente del lugar, varias personas le comentaron que había un camionero, un hombre muy querido del lugar, que en Febrero de 2007 había tenido un encuentro terrorífico con un OVNI en la ruta. Vecinos de éste hombre le indicaron a John que podía ubicarlo en el playón de la empresa y hacia allí se dirigió.
Así fue como pudo tomar contacto con Juan Rufino Villalba, de 32 años, camionero desde los 18 años al servicio de Transportes V-A, cubriendo el trayecto Buenos Aires – Concordia transportando bebidas gaseosas y en ocasiones efectuando el reparto por los pueblos vecinos de dicha carga.
Juan Rufino Villalba, un hombre simple, bonachón y sincero en el trato, goza del cariño de sus compañeros y vecinos, no tuvo mayores inconvenientes para relatar su historia.
Así fue como al atardecer, al terminar su tarea, rodeado de sus patrones y choferes compañeros, que guardaban un silencio respetuoso y prestaban atención como si fuera la primera vez que escucharan el relato, Juan Rufino empezó su narración.
El día 6 de febrero de 2007 Juan Rufino Villalba tenía que efectuar un reparto de gaseosas por pueblos cercanos a Concordia, (Benito Legeren, Calabacilla, Puerto Yeruá, etc), como hacía habitualmente.
Saliendo del pequeño pueblo de Nueva Escocia, para tomar la ruta 14 rumbo a Pedernal, pudo observar en el campo, a la derecha de la ruta como a 300 mts, cerca del arroyo Rabón, lo que Juan Rufino llamó “un plato volador”.A plena luz del día, en plena mañana.
Si bien Juan Rufino había escuchado cientos de veces historias de “platos voladores” por todo Entre Ríos, ésta vez el protagonista era él.
Así que detuvo la marcha del camión y se bajó para poder observarlo más de cerca. Pudo ver que era metálico, que medía 10 mts más o menos, que no tenía aberturas y que era completamente liso, sin aristas. Que estaba apoyado con tres patas de algo mas de 1 metro de alto.
Cuando estaba aproximadamente a unos 50 mts, del aparato, de la nada surgen 2 entidades muy altas al frente del aparato.
Juan Rufino dice que no sabe de donde ni cómo bajaron los seres de la nave ya que no tenía aberturas. Y a los seres los describe como de más de 2,50 mts de alto y que estaban vestidos con un traje enterizo similar al de los buzos, muy apretado al cuerpo y tal vez de caucho o látex, pero no puede recordar bien los rostros, ya que ni bien los vió salir, solo atinó a tirarse cuerpo a tierra sobre la maleza, ya que los humanoides lo podían ver.
Mientras estaba oculto observó como los seres altos entraban nuevamente en la nave, sin que hubiera abertura alguna a la vista del ojo humano e inmediatamente Juan Rufino se incorporó, tratando de volver los más rápido posible al camión, que estaba a 200 0 250 mts de la ruta, pero que por las circunstancias parecía estar a 10 km.
Cuando comenzó la huída, Juan Rufino giró la cabeza y pudo ver ahora a 5 de estos seres, que parecían dialogar, cuando en ese instante uno de ellos lo señaló e inmediatamente los 5 humanoides se dirigían hacia él.
El corazón le latía a mil por horas a Juan Rufino, quien se lanzó a correr tratando de volar a campo traviesa sumido en un pánico brutal.
En este punto, Juan Rufino Villalba hizo una pausa en el relato para cebar un mate y John Van Alllon pudo observar la tensión en los rostros de sus compañeros y patrones sentados en rueda y el silencio sepulcral que reinaba, cortado solamente por el canto de algún pájaro y del chorro del agua de la pava sirviéndose en el mate.
Repuesta la garganta, Juan Rufino prosigue.
Cada vez que giraba la cabeza, los 5 hombres estaban cada vez mas cerca por lo que decidió no ir hacia el camión ya que no es un medio apto para efectuar una fuga, sino encarar para el monte y adentrase en su espesura.
Debe haber corrido unos 2 km, él cree (y nosotros también) que en círculos porque calcula que corrió cerca de 15 minutos sin ton ni son.
Sintiendo ya que las fuerzas le fallaban y que los hombres lo tenían rodeado, a los tropezones, descubrió entre la maleza el arroyo Rabón y solo atinó a tirarse de cabeza, hundiéndose lo más que podía en el agua y barro, tratando de no temblar ni emitir sonido alguno, esperando lo peor: ser descubierto.
Al cabo de unos eternos minutos que no puede precisar ya que el terror parecía haber distorsionado la noción del tiempo, levantaba muy despacio la cabeza y sabía que los hombres altos seguían buscándolo peinando una zona como a 20 mts. de donde se ocultaba.
Para ese momento su sangre pareció congelarse ya que vió como se separaban para buscarlo mejor.
Uno de los seres altos se aproximó demasiado pero fue llamado por los otros 4 y no sabe hacia adonde se dirigieron luego.
No puede precisar cuanto tiempo pasó en el arroyo, pero dice que de a poco salió arrastrándose del arroyo evitando hacer ruidos tratando de ubicar el rumbo hacia el camino y encontrar su camión.
Al llegar al camino, su camión estaba intacto y pudo ver que el plato volador ya no estaba. Nunca supo cuando despegó.
Juan Rufino nos cuenta que tardó un tiempo en subir a la cabina del camión por temor a una trampa o que alguno de los hombres altos estuviera esperándolo dentro, por lo que estaba escondido a la vera del camino interno mirando atentamente todo.
Una vez sobre el camión, se dió cuenta que no estaba en condiciones de manejar por lo que llamó por Handy a la empresa pidiendo que lo auxiliaran.
Cuando sus compañeros llegaron al lugar, les relató lo ocurrido y no atinaron siquiera a verificar si había huellas o marcas en el lugar, dado que todos fueron víctimas del miedo y subieron rápidamente a Juan Rufino a la camioneta y seguidos del camión se dirigieron al hospital de Concordia, ya que nuestro amigo estaba muy nervioso y muy cortado por la maleza.
Terminado el relato, John agradeció a los rubicundos muchachos por el tiempo dispensado, repartió cigarrillos y tarjetas personales a todo el mundo (para mantenerse en contacto, por si se producían nuevos avistamientos) y se alejó pensativamente del lugar de la reunión. De fondo, las risas anunciaban que la ronda de mate se renovaba, y también los cuentos.
Tal vez algún lector dude de los dichos de Villaba. Sería lo más sencillo, la eterna pose defensiva del escéptico. Es entendible. Pero ese hombre no mentía. Y solo para confirmar lo que el corazón ya le había anticipado, John continuó la investigación. Revisando las crónicas del lugar, notó que varios diarios zonales publicaron noticias de luces sobre el campo la misma noche de los acontecimientos relatados por el camionero. Y extrañas quemaduras circulares fueron observadas por los puesteros del lugar, las que tardaron varias semanas en borrarse.
Asimismo, el relato de Juan coincide en tiempo y apariencia con avistamientos registrados un poco más al norte, en plenos esteros del Iberá. Testigos correntinos confirmarían posteriormente muchos datos respecto de estos seres gigantescos y agregarían muchos más en relatos que serán objeto de próximas publicaciones de este espacio.
Pero, antes de finalizar, me gustaría resaltar el temple y el valor del protagonista de este contacto tan cercano. Es que si ese rudo hombre de trabajo podía continuar con su vida normal después de semejante experiencia (cuando en numerosos casos análogos el protagonista se desmorona psicológicamente) creo que merece nuestro respeto y admiración. Ojala existieran muchos más Juan Rufino Villalbas por las rutas argentinas.

4 comentarios:

  1. yo hubiera intentado comunicarme telepáticamente con .......ellos. Cómo por ejempo:¿De que lugar de la galaxia vienen?

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  2. Estimado amigo, creo que Juan sintió que los seres que lo perseguían eran agresivos, su miedo impidió que intentara cualqueir tipo de contacto. Es entendible, no sé cuántos de nosotros intentaría algo así. La reacción lógica es correr ante lo desconocido. Saludos.

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  3. aaaaaaa yo me bajo del camión y los cago a trompada a todos junto y le afano el ovni jajajaj

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  4. SERIA INTERESANTE PROFUNDISAR EN EL CASO Y LA ZONA, SI REALMENTE ES VERDAD ALGUN TIPO DE VINCULO HAY EL ESA ZONA, SEGURAMENTE ALGUIEN SABE ALGO MAS, LOS OVNIS NO ANDAN TETERNAMENTE POR LOS CIELOS , TIENEN SUS BASES-
    eridu777@yahoo.com.ar

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