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Siempre hay un momento en la vida de los hombres en que se plantean la misma pregunta ¿Estamos solos en ese universo? Hay algo allí afuera, y nos observa. Pero... ¿Quieren la verdad, amigos? ¿Es eso lo que realmente quieren? Déjenme hacerles una pregunta primero: ¿Acaso pueden ustedes resistir la verdad?

23.6.09

CHARLIE GORVMANN. EL HOMBRE QUE BRINDO AYUDA A LOS TRIPULANTES DE UN OVNI



Todavía aturdido por la increíble experiencia vivida junto a Marian de Connecticut, Willie De Nard trataba infructuosamente de dar con el misterioso Charlie Gorvmann, un personaje enigmático que ya lo había citado en 4 lugares diferentes de Connecticut sin que se hubiera presentado o cancelando de improviso dichas reuniones, según él por razones de seguridad.
Pero al fin y al cabo y cuando Willie daba por terminado el asunto, el escurridizo Charlie Gorvmann por fin se presentaría en el estacionamiento de un motel a las afueras de New Heaven.
Charlie tenía razones valederas para ser tan esquivo y desconfiado, ya que lo que tenía para transmitirnos era un testimonio invalorable.
Charlie Gorvmann, 46 años, oriundo de Hartford, es un viajante de comercio de una importante firma de enseres de cocina. A recorrido el país de costa a costa a lo largo de 15 años y esto le ocurrió la noche del 13 de julio de 2002.
Había salido de Flagstaff; Arizona, tomando la ruta 66 al caer la tarde con el fin de llegar a Los Ángeles a la mañana del día siguiente, previa escalas en San Bernardino y Pomona donde debía efectuar entregas de productos.
El viaje transcurría tranquilo en la monotonía del desierto cuando a las 21 hs. aproximadamente, observó como a la vera de la ruta, salido de la noche, un hombre de baja estatura le hacía señas pidiendo que detuviera su marcha.
Charlie detuvo su fiel Oldsmobile Cutlass junto al hombre quien al acercarse a la ventanilla sin mediar saludo le preguntó en tono preocupado si tenía agua. A lo que Charlie contestó que solo tenía agua destilada para el radiador en dos bidones, a lo cual el extraño hombre le contestó que no importaba la clase que fuera ya que necesitaba el agua en forma imperiosa.
Mientras descendía del auto rumbo al baúl del mismo, Charlie pudo observar bien a este hombre: Medía entre 1,60 0 1,50 mts de alto, de delgada contextura, cabello rubio casi blanco, de piel muy blanca y lampiña, frente muy pronunciada y ojos muy claros. Igualmente lo que más le llamó la atención fue su vestimenta que era una especie de bata de laboratorio blanca que le pasaba las rodillas e iba sujeta con una especie de cinturón color beige, pantalones y zapatos.
Al darle los bidones, el hombre le pidió que por favor lo ayude a llevarlos (eran de 10 litros cada uno y la contextura delgada le impedía cargar con ellos), así que cargaron uno cada uno y se dirigieron 200 mts fuera de la ruta, donde las luces del Oldsmobile apenas se veían y la luz provenía de la linterna de Charlie que iba de a poco divisando dentro de la zona de sombras un increíble objeto circular.
El objeto era de un material que sería una especie de mezcla de vidrio con metal, intensamente frío, de un color entre negro y azul pero que tornasolaba según le daba la luz de la linterna, de unos 15 a 20 mts de diámetro por 4 mts de alto apoyado en 3 patas, del vientre del mismo descendía una especie de rampa que conducía hacia el interior del aparto que se encontraba iluminado.
En ese momento Charlie se detuvo debido a la sorpresa y temor por lo desconocido, pero el hombre le pidió con un gesto amable que no se asustara y que lo acompañara al interior a llevar los bidones de agua.
Armado de valor procedió a subir a la nave, seguido detrás por el extraño.
Lo que pudo observar fue una sala totalmente circular, en la cual había otros 4 hombres similares al extraño tanto físicamente como en su vestimenta, pero uno de los cuales estaba recostado sobre lo que parecía ser un panel y según podía entender por lo que veía, este hombre habría sufrido un accidente y se habría quemado.
Charlie se ofreció a revisar al herido explicando que sabía de primeros auxilios ya que había formado parte del Cuerpo de Marines por varios años y en la 1º Guerra del Golfo había asistido a varios camaradas víctima de quemaduras.
Los restantes 4 hombres le hicieron un gesto para que se detenga y no lo dejaron avanzar más allá de la rampa de entrada, a lo cual por razones obvias Charlie accedió.
Cuando le pregunté si pudo observar en detalle el interior de la nave, Charlie me contestó que si bien desde fuera no se observaban aberturas, desde dentro gran parte de la nave era como vidriada ya que podía observarse al exterior. A su vez no pude efectuar una descripción fiel de los paneles ni del tipo de mandos ni sistema de propulsión ya que no vió dentro de la misma nada comparable con la tecnología actual en La Tierra, ni siquiera comparable a lo que aparece en la películas de ciencia ficción y que si bien la sala estaba iluminada no podía observar bien de donde salían las luces, era como si la luz emanara de las mismas paredes de la nave.
El extraño hombre procedió a llevar los bidones de a uno por vez hacia donde estaban los otros 4 hombres e inmediatamente le invitó a abandonar la nave no sin antes agradecerle la ayuda.
Antes de bajar la rampa, el hombre le preguntó a Charlie si había algo que quisiera saber o conocer.
Charlie entonces le preguntó de donde provenían y el extraño le respondió: “DE AQUÍ MISMO”. Charlie sorprendido le repreguntó lo mismo y por respuesta recibió “DE OTRO TIEMPO”. Lejos de quedarse mudo, siguió preguntado por los motores: “NO TENEMOS”. Por como viajan: “ANULAMOS LA GRAVEDAD POR UNA ESPECIE DE ELECTROIMAN QUE DESARROLLA LA VELOCIDAD DE LA LUZ”. Y acto seguido el extraño dio por terminada la charla, le sonrió, lo acompañó hasta abajo de la nave y le volvió a agradecer y le indicó que retorne a su auto.
Charlie Gorvmann, obedeció sin cuestionarlo, volvió a la ruta y subió al Oldsmobile pensando en buscar un lugar donde dormir ya que la soledad y su mente tal vez le habían jugado una mala pasada.
Al otro día despertó pensando que había pasado los más increíbles 40 minutos de su vida y que tal vez lo había soñado todo, pero sentía que recordaba todo muy vívido, con perfección y que de ser un sueño lo habría olvidado ya que nunca puede recordar un sueño.
No obstante, para asegurarse, revisó el baúl y faltaban los dos bidones de 10 litros de agua. Por lo que volvió urgente al lugar en el desierto donde creía haberse detenido y luego de 2 hs de búsqueda lo encontró y observó las huellas más extrañas que jamás hubiera visto.
Esta experiencia le ha trastornado a Charlie su existencia, causando crisis en su familia desde la primera vez que lo contó y cada vez que trata de contarlo, razón por la cual ha cuidado siempre de mantener en secreto.
Pero conociendo la seriedad de nuestro trabajo y el trato que brindamos a nuestros testigos, se decidió por fin a dar a conocer su extraordinaria experiencia.
La capacidad y preparación de Charlie Gorvmann proporciona a este caso un valor extraordinario, ya que estamos en presencia de un testigo que ha tenido el privilegio de estar sobre un OVNI y de entablar una charla con uno de sus tripulantes. Y no solo eso. CHARLIE GORVMANN ES EL HOMBRE QUE BRINDO AYUDA A LOS TRIPULANTES DE UN OVNI.

4 comentarios:

  1. Anónimo2/7/09 17:24

    Ese dibujo realmente apesta, ese charlie estaba borracho. jajaja

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  2. yo le pego una patada de kunfu y le robo el ovni jajaja

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  3. Qué porqueria

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  4. jajaja, no tenés cura, estás del orto

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